🌿 Semana de Extremadura en el cole: un día para sentir nuestras raíces
El pasado viernes 27 de febrero celebramos en el colegio la Semana de Extremadura, una jornada llena de tradición, creatividad y orgullo por nuestra tierra.
🤝 Actividad cooperativa: El alumnado trabajó en equipo para recrear un mantón extremeño y las faldas típicas, combinando arte, colaboración y mucha ilusión. El resultado fue una obra colectiva que reflejó la esencia de nuestra cultura.
💃 Baile y música tradicional: Además de bailar la jota “El Candil”, vivimos un momento muy especial al cantar juntos nuestro himno, creando un ambiente emocionante y lleno de identidad.
🥖 Merienda con sabor a Extremadura: Cada alumno pudo disfrutar de productos típicos extremeños, una forma deliciosa de seguir acercándonos a nuestras costumbres.
💚 Una jornada llena de sentimiento: Fue un día para convivir, aprender y celebrar lo que nos une. Nuestro alumnado no solo conoció mejor la cultura extremeña, sino que la vivió con entusiasmo y orgullo.
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“Triana, la ardilla que no sabía trepar”: Innovación y Lengua en el Aula del Futuro
El alumnado de, Primer Ciclo de Primaria ha participado en una experiencia intergeneracional y tecnológica en el Aula del Futuro, una propuesta diseñada y desarrollada desde el aula de Audición y Lenguaje, con el objetivo de seguir impulsando la innovación educativa desde el área de Lengua y la comprensión lectora.
1. Un cuento de sombras para comprender y emocionarse
La jornada comenzó con la narración de la historia “Triana, la ardilla que no sabía trepar” del libro «Uno… de animales», proyectado mediante sombras en el retroproyector, creando un ambiente envolvente que favoreció la atención y la imaginación.
Los alumnos mayores de 3º guiaron la narración, realizando pausas para fomentar la comprensión y la expresión oral: “¿Qué creéis que sentirá Triana ahora?” o “¿Alguna vez os ha costado aprender algo nuevo?”. Estas intervenciones permitieron trabajar la comprensión inferencial y la educación emocional, además de fortalecer el vínculo entre grupos de edad.
2. Robótica con Matatalab: Programar para comprender
Tras el cuento, una segunda fase: programar al robot Matatalab para ayudar a Triana en diferentes misiones, lo que permitió trabajar la secuenciación, el razonamiento lógico y la resolución de problemas.
Las misiones —como “La piedra brillante” o “El gran roble”— conectaban directamente con la historia, de modo que el alumnado debía comprender el relato para poder programar correctamente el recorrido del robot. Esta integración entre narrativa y robótica reforzó la comprensión lectora desde un enfoque manipulativo, motivador y muy significativo.
3. Aprendizajes que suman
La actividad permitió desarrollar:
Comprensión lectora a través de la anticipación, el diálogo y la interpretación del cuento.
Lenguaje oral mediante preguntas guiadas y narración colaborativa.
Pensamiento computacional al “colocar los bloques en orden” y comprobar resultados.
Trabajo cooperativo entre alumnado de distintas edades.
Creatividad al inventar recorridos y soluciones para Triana.
4. Una experiencia que impulsa la innovación
La propuesta concluyó recordando que “aprender juntos es la mejor forma de crecer”. Esta actividad, demuestra cómo la tecnología, la literatura y el aprendizaje cooperativo pueden unirse para enriquecer el área de Lengua y seguir avanzando en metodologías innovadoras dentro del centro.
Tras el éxito vivido en el Concurso de Chirigotas de Castuera, el alumnado de 5º y 6º de Primaria volvió a ponerse en marcha para compartir su arte con un público muy especial: los centros de mayores y la residencia de la localidad. Esta actuación, que ya forma parte de nuestras actividades intergeneracionales, se ha convertido en uno de los momentos más esperados del Carnaval escolar.
Esta vez, sin los nervios del concurso, los chicos y chicas salieron al escenario con una seguridad y una alegría contagiosas. La actuación fue redonda, llena de humor, ritmo y emoción, y los mayores disfrutaron de cada copla como si fuera la primera vez.
Las letras, que hablan de la vida cotidiana, de las madres, de los chascarrillos del pueblo y de nuestra tierra extremeña, resonaron con fuerza entre quienes más historias guardan y más saben de tradición. Hubo sonrisas, aplausos, miradas cómplices y alguna que otra lágrima emocionada.
Nuestro alumnado demuestra, una vez más, que las actividades intergeneracionales enriquecen a todos. Porque compartir tiempo, música y cariño con nuestros mayores es una forma de aprender que no aparece en los libros, pero que deja huella. Porque nuestros abuelos suman, acompañan y enseñan, y devolverles un poco de alegría es siempre un regalo.
Una jornada entrañable que reafirma nuestro compromiso con una escuela abierta, cercana y unida a su comunidad.
Un año más —y ya van tres— nuestro alumnado de 5º y 6º de Primaria ha demostrado que el Carnaval en el cole no es solo una fiesta, sino una auténtica celebración de creatividad, trabajo en equipo y emoción compartida. Nuestros chicos y chicas han vuelto a subirse a las tablas del Centro Cultural de Castuera, llenando el escenario con más de 40 escolares que hicieron disfrutar a grandes y pequeños.
Detrás de este éxito hay un equipo docente que se deja la piel y el corazón. Las maestras Ascen, Ana y Carolina han vuelto a liderar esta aventura carnavalera, este año acompañadas por las incorporaciones de Coral, M. José y nuestra alumna de prácticas Marina, que han sumado energía, ilusión y nuevas ideas. A ellos se unen dos pilares musicales imprescindibles: Paco, nuestro querido guitarrista, y Agustín, a la caja, que se estrena este año aportando ritmo y alegría.
El resultado ha sido una actuación llena de sentimiento y humor, con letras que tocaron la fibra y arrancaron sonrisas. Hubo canciones dedicadas a las madres, a los chascarrillos del pueblo y también a nuestra tierra extremeña, recordando los duros incendios que asolaron la región y que siguen muy presentes en la memoria colectiva.
Fue, sin duda, una tarde especial: de esas que unen, que emocionan y que dejan huella. Nuestro Carnaval sigue creciendo gracias al esfuerzo de todos y al entusiasmo contagioso del alumnado, que cada año demuestra que el arte, cuando se vive en comunidad, se convierte en una experiencia inolvidable.
El Aula del Futuro volvió a llenarse de creatividad, tecnología y valores con la sesión “Voluntariado en el Aula del Futuro”, una experiencia diseñada para que el alumnado de 5º descubriera el poder de ayudar a los demás mientras desarrollaba competencias digitales y trabajo en equipo.
Los chicos y chicas exploraron qué significa ser voluntario, por qué es importante y cómo pueden convertirse en protagonistas de pequeñas acciones que generan un gran impacto en su entorno.
Investigamos para comprender el mundo
La sesión comenzó con un breve vídeo inspirador sobre distintas formas de voluntariado. A partir de ahí, los estudiantes participaron en una tormenta de ideas digital, escribiendo en la pantalla interactiva palabras que asociaban con el voluntariado: solidaridad, ayuda, comunidad, empatía… Un primer paso para activar su mirada crítica y su sensibilidad social.
Creamos proyectos solidarios con herramientas digitales
Con tablets, pizarras digitales y aplicaciones de diseño, los grupos elaboraron:
Un cartel digital con mensajes motivadores y eslóganes solidarios.
Un podcast de dos minutos explicando su proyecto, sus objetivos y cómo podría ayudar a la comunidad.
La combinación de tecnología y valores permitió que cada equipo encontrara su propia voz y diera forma a iniciativas llenas de imaginación y compromiso.
Presentamos, debatimos y nos comprometemos
En el espacio de exposición del Aula del Futuro, los grupos presentaron sus proyectos ante sus compañeros. Después, un debate guiado les ayudó a reflexionar sobre lo aprendido: la importancia de ayudar, la fuerza del trabajo en equipo y la capacidad que todos tenemos para mejorar nuestro entorno.
Para cerrar la sesión, cada alumno escribió en un mural digital una acción solidaria que se compromete a realizar esta semana. Un gesto simbólico que convierte el aprendizaje en un compromiso real.
Esta experiencia demuestra, una vez más, que el Aula del Futuro es un espacio donde la tecnología se pone al servicio de los valores, la creatividad y la participación activa. El alumnado de 5º ha dado un paso más en su camino hacia convertirse en ciudadanos responsables, empáticos y capaces de transformar su comunidad.